Al menos 35 aviones habían sido afectados desde el lunes y este viernes se registró una nueva serie de amenazas en Dinamarca, Francia, Italia y República Checa. Hubo desvíos, aterrizajes preventivos y despliegues de cazas. No se encontraron explosivos y las autoridades todavía investigan quién está detrás de los avisos.
Una sucesión de falsas amenazas de bomba puso en alerta a las autoridades aeroportuarias y de seguridad de distintos países europeos. La nueva oleada, que comenzó a principios de semana, volvió a repetirse este viernes 6 de noviembre, con advertencias dirigidas a vuelos comerciales y aeropuertos de varios puntos del continente.
Según los reportes conocidos hasta el jueves, al menos 35 vuelos habían sido afectados desde el lunes: 27 de ellos durante la jornada del jueves. Este viernes se registró una tercera serie de incidentes, con avisos en Dinamarca, República Checa, Francia e Italia. Hasta el momento, las inspecciones no detectaron explosivos y todos los aviones involucrados aterrizaron sin que se informaran víctimas ni situaciones de peligro inmediato.
Desvíos de vuelos, cazas y aeropuertos bajo vigilancia
Los episodios del jueves afectaron a más de una decena de países. Entre ellos estuvieron España, Francia, Italia, Bélgica, Austria, Polonia, Dinamarca, Grecia, Finlandia, Rumania, República Checa y Bulgaria. En algunos casos, los aviones debieron modificar sus rutas o aterrizar en aeropuertos alternativos; en otros, fueron escoltados por aeronaves militares.
Uno de los casos más llamativos fue el de un vuelo de Aer Lingus que cubría la ruta entre Dublín y Roma. Tras recibir una alerta mientras sobrevolaba Francia, fue desviado y escoltado por dos cazas hasta la base aérea de Évreux. También hubo aterrizajes preventivos en Bulgaria y desvíos en otros puntos del continente.
Este viernes, la situación volvió a escalar. Cazas escoltaron vuelos que viajaban desde Bruselas hacia Sofía y desde Praga hacia Bucarest y Chipre, mientras que Francia informó de cuatro nuevas amenazas contra aeronaves que sobrevolaban su territorio. En República Checa, la Policía recibió avisos vinculados a nueve vuelos con salida o llegada en Praga.
Amenazas también contra medios de comunicación
La preocupación se extendió más allá de los aeropuertos. Este viernes, las redacciones de la televisión búlgara Nova TV y de la radiodifusora pública irlandesa RTÉ recibieron correos electrónicos con amenazas de bomba. En Irlanda, el edificio fue evacuado. La cadena británica Sky también informó que había recibido una advertencia de seguridad.
Los mensajes estaban encabezados con la frase “Mensaje a Occidente” y se presentaban como una advertencia sobre una serie de ataques contra medios de transporte en Europa. El remitente decía llamarse “Mikhail Andropov”, pero Reuters no pudo verificar su identidad, el origen de los correos ni si se trataba de la misma persona o grupo responsable de las amenazas a los vuelos.
La hipótesis de una operación de guerra híbrida
Una de las principales incógnitas es quién está detrás de la seguidilla de amenazas. Hasta el momento, ningún Gobierno europeo atribuyó formalmente la operación a un Estado u organización.
En algunos de los correos enviados a aeropuertos de Roma y Milán se utilizó el nombre de Fighters of the Male State, un movimiento ruso de extrema derecha y antifeminista. Sin embargo, no se pudo comprobar que sus integrantes fueran responsables de los mensajes. Vladislav Pozdnyakov, el bloguero que fundó el grupo, negó cualquier participación y afirmó que la organización ya no existe.
La hipótesis que gana espacio entre especialistas es la de una posible operación coordinada de guerra híbrida: acciones que buscan generar desorganización, temor y presión sobre las instituciones sin recurrir a un enfrentamiento militar directo. Sin embargo, también se contempla la posibilidad de que haya imitadores o personas que actúen por motivaciones individuales.
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, sostuvo que Europa podría estar enfrentando una forma de “agresión híbrida” y “guerra psicológica”. “No puede ser una mera coincidencia que tantos incidentes con exactamente el mismo modus operandi estén ocurriendo en toda Europa”, afirmó en declaraciones a la televisión pública española.
Las sospechas aparecen en un contexto de preocupación por otros episodios de sabotaje registrados en Europa, algunos de ellos vinculados por funcionarios occidentales a operaciones destinadas a debilitar el respaldo europeo a Ucrania. En ese marco, distintos gobiernos han señalado a Rusia, que niega estar detrás de esas acciones. Por ahora, no hay pruebas públicas que permitan vincular al Kremlin con esta oleada de amenazas de bomba.
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades mantienen los protocolos de seguridad ante cada aviso. Aunque hasta ahora todas las amenazas resultaron falsas, cada una obliga a activar controles, inspecciones y, en algunos casos, operativos militares que afectan el tráfico aéreo y generan incertidumbre entre miles de pasajeros.
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