Unos 200 empresarios con patrimonios superiores a los 1.000 millones de dólares podrían pagar un gravamen extraordinario del 5% sobre sus fortunas. El 90% de lo recaudado se destinaría a salud. La campaña para bloquear la iniciativa ya recibió más de 300 millones de dólares de empresarios y sectores económicos que se oponen. Entre los nombres que aparecen en esta historia está Peter Thiel, el magnate tecnológico que se instaló en Barrio Parque y se reunió con Milei y Juan Grabois.
Este martes, mientras los estadounidenses participan de las elecciones de medio término, California también pone en juego una iniciativa que enfrenta a dos sectores con intereses muy distintos: por un lado, los sindicatos y organizaciones que impulsan un impuesto extraordinario a las grandes fortunas; por el otro, algunos de los empresarios más ricos del planeta, que destinaron cientos de millones de dólares a intentar bloquearlo.
Se trata de la Proposición 40, que establece un impuesto por única vez del 5% sobre el patrimonio neto de las personas que superen los 1.000 millones de dólares y hayan sido residentes de California al 1 de enero de 2026. No se trata de un impuesto sobre las ganancias anuales de las empresas, sino sobre la riqueza acumulada por sus propietarios: acciones, bonos, participaciones empresariales y otros activos.
La iniciativa alcanzaría a alrededor de 200 multimillonarios que viven en el estado, buena parte de ellos vinculados con Silicon Valley y las grandes compañías tecnológicas. Según la propuesta, el 90% de lo recaudado debería destinarse a financiar servicios de salud, mientras que el resto se distribuiría entre educación, asistencia alimentaria y gastos administrativos.
Los impulsores, encabezados por el sindicato SEIU-United Healthcare Workers West, estiman que el impuesto podría generar unos 100.000 millones de dólares en cinco años. La oficina legislativa no partidaria de California, en cambio, calcula que la recaudación sería de decenas de miles de millones, distribuidos a lo largo de varios años.
Una campaña millonaria para defender las grandes fortunas
La resistencia de los multimillonarios no se limitó a declaraciones públicas. Según un relevamiento del Los Angeles Times, la disputa por la iniciativa acumuló más de 351 millones de dólares en donaciones políticas, y alrededor del 90% de ese dinero se destinó a financiar la oposición al impuesto.
Uno de los principales protagonistas es Sergey Brin, cofundador de Google y una de las personas más ricas del mundo. De acuerdo con Forbes, su fortuna rondaba los 216.600 millones de dólares al 2 de noviembre de 2026. Brin aportó 102 millones de dólares a la campaña opositora y se convirtió en uno de sus principales financistas.
Un informe del Institute for Policy Studies identificó a 22 multimillonarios que financiaron activamente la oposición a la medida. En conjunto, sus patrimonios pasaron de 439.800 millones de dólares en enero de 2025 a 722.100 millones en septiembre de 2026. Es decir, acumularon un crecimiento de más de 282.000 millones en menos de dos años.
La discusión también tuvo derivaciones políticas: algunos de los empresarios más ricos anunciaron cambios de residencia para evitar quedar alcanzados por el gravamen. Entre ellos aparecen los cofundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin.
Peter Thiel, el magnate tecnológico que ahora vive en Buenos Aires
En esta historia aparece un nombre que tiene una conexión directa con la Argentina: Peter Thiel, inversor tecnológico y cofundador de PayPal y Palantir.
Thiel, cuya fortuna fue estimada en unos 29.300 millones de dólares por Forbes en abril de 2026, se instaló en Buenos Aires y compró una mansión de seis dormitorios en Barrio Parque por unos 12 millones de dólares, según publicó la revista. Su presencia en el país incluyó reuniones con el presidente Javier Milei y funcionarios del Gobierno.
Pero también mantuvo un encuentro con Juan Grabois, el dirigente social y diputado de Unión por la Patria. La reunión tuvo lugar el 3 de junio y fue reconocida públicamente por el propio Grabois, quien explicó que buscaba dialogar con uno de los referentes de la élite tecnológica global para conocer sus ideas sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y el poder de las grandes empresas tecnológicas.
Grabois describió a Thiel como el “dueño del circo” de la nueva derecha tecnológica y sostuvo que era importante entender cómo piensan quienes concentran semejante poder económico y político.
El empresario, que ya no reside en California, no debe confundirse con Brin: no es el dueño de Google ni uno de los principales financistas identificados en la campaña contra la Proposición 40. Su presencia en la Argentina, sin embargo, permite ponerle rostro a una discusión que excede las fronteras estadounidenses: cuánto poder acumulan los grandes magnates tecnológicos y qué responsabilidad fiscal deben tener frente a las sociedades en las que desarrollan sus negocios.
La votación de California lleva esa discusión a las urnas. Y deja una postal difícil de ignorar: mientras se debate si una parte de las fortunas más grandes del mundo debe contribuir al financiamiento de la salud pública, algunos de esos mismos multimillonarios desembolsan cientos de millones de dólares para impedir que la medida avance.




