El Presidente se ausentó de la ceremonia inaugural y de la cena ofrecida por los reyes de España, pero participó al día siguiente de la sesión plenaria en Madrid. Allí equiparó al socialismo con el fascismo, cuestionó las agendas progresistas y reivindicó el avance de las derechas en América Latina. También defendió el ajuste económico de su Gobierno y reclamó por la soberanía argentina sobre Malvinas.
Javier Milei volvió a utilizar un escenario internacional para profundizar su confrontación ideológica con la izquierda. Durante su participación en la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid, el Presidente dedicó buena parte de su discurso a cuestionar al socialismo, atacar las políticas progresistas y presentar el liberalismo económico como el camino para superar los problemas de la región.
Sin embargo, su participación estuvo marcada por una particularidad: Milei no asistió a la ceremonia inaugural del encuentro, realizada el miércoles 4 de noviembre en el Teatro Real, ni a la cena de gala ofrecida posteriormente por los reyes Felipe VI y Letizia en el Palacio Real. En cambio, durante esa jornada mantuvo una reunión con Santiago Abascal, dirigente del partido español de ultraderecha Vox.
El mandatario argentino recién participó el jueves 5 en la sesión plenaria de jefes de Estado y de Gobierno, realizada en la Galería de las Colecciones Reales. Allí pronunció un discurso de aproximadamente siete minutos, ante la presencia del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, con quien protagonizó un saludo protocolar breve y distante.
La ofensiva de Milei contra el socialismo
El Presidente sostuvo que ambas corrientes concentran el poder en manos de una minoría y utilizan la dependencia económica como instrumento de dominación política. También aseguró que los gobiernos socialistas comparten el rechazo al libre mercado, promueven la intervención estatal, nacionalizan empresas, regulan la economía y controlan los medios de comunicación.
Para fundamentar su planteo, recurrió a referencias del intelectual español Salvador de Madariaga y reivindicó una interpretación del liberalismo que coloca a la libertad individual y la propiedad privada como principios centrales de la organización política y económica.
“El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía”
afirmó Milei durante su exposición, en una de las definiciones centrales de su intervención.
En otro tramo, volvió a apuntar contra las agendas progresistas europeas. “Esa pretensión sigue viva en agendas que se denominan progresistas y que ganan terreno en Europa”, sostuvo.
La intervención volvió a mostrar el lugar central que ocupa la denominada batalla cultural en la agenda internacional del mandatario: más que concentrarse en los desafíos económicos y sociales compartidos por los países iberoamericanos, Milei utilizó el encuentro para insistir en su disputa ideológica contra la izquierda.
Celebró el avance de las derechas en América Latina
Milei también aprovechó su exposición para reivindicar los resultados electorales de las fuerzas de derecha en la región. Se refirió a las recientes elecciones en Chile, Colombia y Perú y las presentó como una «rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso del poder».
“El espíritu liberal sigue vivo y hoy la Argentina demuestra que ese avance es posible”, sostuvo. Además, expresó su respaldo a los gobiernos que, según su interpretación, buscan avanzar hacia ese modelo político y económico.
El mandatario también cuestionó a gobiernos que, según afirmó, invocan la defensa de los derechos humanos mientras encarcelan disidentes y silencian a la prensa, aunque no identificó específicamente a qué países se refería.
El ajuste económico como modelo para la región
Otro de los ejes del discurso fue la defensa de su programa económico. Milei enumeró medidas de su gestión y destacó la eliminación del déficit fiscal, la reducción de impuestos y la desregulación de la economía.
Según las cifras que presentó ante los mandatarios, su Gobierno eliminó cinco puntos del déficit del Tesoro en un mes y otros seis meses después logró terminar con el déficit del Banco Central. También aseguró haber reducido impuestos por el equivalente a cuatro puntos del PBI y desmontado más de 18.000 regulaciones.
En relación con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), afirmó que las solicitudes de admisión superaron los US$210.000 millones.
Todas estas cifras corresponden a datos expuestos por el propio Presidente durante su intervención y no constituyen, por sí mismas, una evaluación independiente de los resultados económicos de su gestión.
En su discurso, Milei presentó estas políticas como un ejemplo para el resto de Iberoamérica y reclamó también que los organismos multilaterales justifiquen los recursos que reciben y eviten la superposición de funciones.
La defensa del ajuste y la desregulación volvió a ocupar un lugar central en su exposición, aunque el mandatario no profundizó en las consecuencias sociales de esas medidas ni en el impacto que tienen sobre los ingresos y las condiciones de vida de la población.
El reclamo por Malvinas y las denuncias contra empresas británicas
Hacia el final de su intervención, Milei se refirió a la cuestión Malvinas y agradeció a los países participantes el respaldo al comunicado especial sobre la soberanía argentina y el apoyo a la reanudación de las negociaciones con el Reino Unido.
También cuestionó el avance del proyecto petrolero Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte, y denunció las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos impulsadas por las empresas Rockhopper y Navitas, a las que calificó de ilegales e ilegítimas.
El Presidente aseguró que el Gobierno inició procedimientos sancionatorios y presentó denuncias penales contra las compañías involucradas y sus directivos. Además, anunció el inicio de un arbitraje contra el Reino Unido y un pedido de medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
“Nuestro Gobierno hará valer los derechos argentinos con toda la firmeza que permite la ley”, afirmó.
Una cumbre atravesada por la batalla ideológica
La participación de Milei en Madrid estuvo atravesada tanto por sus posicionamientos ideológicos como por sus diferencias con el Gobierno español. Su ausencia de los actos inaugurales, su encuentro con Abascal y el posterior saludo distante con Sánchez marcaron el contexto político de su visita.
Aunque participó de la sesión plenaria y expuso sobre cuestiones económicas y de soberanía, el Presidente volvió a colocar su confrontación con el socialismo en el centro de su intervención internacional.
La paradoja de su planteo es que, mientras reivindicó la libertad como principio fundamental, presentó prácticamente cualquier forma de intervención estatal en la economía como una expresión de autoritarismo. Una interpretación que dejó poco espacio para discutir los distintos modelos de organización económica y el papel que puede cumplir el Estado en la garantía de derechos sociales.
- Renunció Santiago Peña, presidente de Paraguay, en medio del escándalo financiero de Ueno Bank
- Caputo defendió el modelo económico ante los industriales, pero la producción sigue en caída y crece la preocupación por el empleo
- Pettovello salió a blindar al Gobierno y aseguró que el Papa no dará un mensaje político durante su visita




