El ministro de Economía participó de la Conferencia Industrial de la UIA y rechazó una devaluación como salida para mejorar la competitividad. Prometió bajar impuestos y regulaciones, mientras los propios datos del sector muestran una industria que no logra recuperarse, con caída de la actividad y miles de puestos de trabajo perdidos.
Luis Caputo participó este martes de la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), en un escenario marcado por la crisis manufacturera y los reclamos empresariales por la pérdida de competitividad. Ante representantes del sector, el ministro defendió el programa económico de Javier Milei, descartó una devaluación y sostuvo que la salida pasa por reducir impuestos, regulaciones y costos financieros.
El funcionario rechazó que una depreciación del peso pueda resolver los problemas de la industria. Según planteó, devaluar empobrecería los salarios sin garantizar una mejora genuina de la competitividad. En cambio, insistió en la necesidad de reducir el denominado “costo argentino” y avanzar con una agenda de desregulación y alivio fiscal para las empresas.
Sin embargo, el discurso oficial se produjo en medio de indicadores que muestran las dificultades del entramado productivo. De acuerdo con el relevamiento del Centro de Estudios de la UIA, la producción industrial cayó 3,4% interanual en septiembre y acumuló una contracción del 2,8% durante los primeros nueve meses de 2026. Además, se mantiene un 11% por debajo de los niveles de 2022 y 2023.
Una industria golpeada por el ajuste y la apertura de importaciones
La situación del sector también se refleja en el empleo. Según los datos presentados por el titular de la UIA, Martín Rappallini, desde agosto de 2023 la industria perdió alrededor de 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados. El dirigente advirtió que la caída de la actividad repercute sobre el consumo, la inversión y la supervivencia de empresas.
Las dificultades atraviesan distintas ramas productivas. En septiembre, la producción automotriz cayó un 17% interanual en el acumulado del año y se ubicó un 20% por debajo de los niveles de 2022. La metalmecánica acumuló una contracción del 5% frente al mismo período de 2025, mientras que el acero registró una caída mensual del 4%.
En este contexto, la apertura de importaciones y la debilidad del mercado interno profundizan las dificultades para competir de la producción nacional. La reducción de costos que propone el Gobierno no resuelve por sí sola el problema de una industria que necesita demanda, crédito e inversión para sostener su actividad.
La UIA reclamó medidas para evitar más cierres
Aunque Caputo defendió el rumbo económico, los empresarios llegaron a la conferencia con reclamos concretos. La UIA pidió avanzar en una reducción de la presión tributaria, mejorar el acceso al crédito, invertir en infraestructura y establecer condiciones que permitan competir con los productos importados.
El presidente de la entidad también advirtió que la economía no puede evaluarse únicamente por la desaceleración de la inflación. La caída de la producción, la pérdida de empleo y el deterioro del tejido empresarial son parte de una crisis que los indicadores macroeconómicos no alcanzan a reflejar por sí solos.
La conferencia dejó así expuesta una contradicción central del programa de Milei: mientras el Gobierno presenta la desregulación y la apertura económica como motores de competitividad, buena parte de la industria enfrenta una contracción que amenaza puestos de trabajo y capacidades productivas. La estabilidad de las cuentas públicas no se traduce, hasta ahora, en una recuperación sostenida de la producción nacional.
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