Las fuerzas rusas atacaron la capital ucraniana y otras regiones con 172 drones y 36 misiles balísticos. Los bombardeos provocaron daños en instalaciones energéticas, viviendas y un puente estratégico sobre el río Dniéper. Hay al menos dos muertos y alrededor de una docena de heridos en distintos puntos del país. El ataque se produjo a tres días de las conversaciones de paz previstas entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos en Abu Dabi.
La guerra en Ucrania volvió a escalar este sábado con una nueva ofensiva aérea rusa contra Kiev y otras regiones del país. Durante la madrugada, Moscú lanzó una combinación de drones y misiles balísticos que impactó sobre infraestructura energética y de transporte, además de edificios residenciales y comerciales.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informó que Rusia utilizó 172 drones y 36 misiles balísticos. Según los datos difundidos por la Fuerza Aérea ucraniana, solo cuatro de esos misiles fueron interceptados. Las autoridades reportaron al menos dos personas muertas y alrededor de una docena de heridas en distintos puntos del territorio.
Uno de los blancos afectados fue el Puente Norte de Kiev, que atraviesa el río Dniéper y conecta sectores de la capital. Los impactos dañaron la calzada y las instalaciones eléctricas, por lo que el tránsito debió ser interrumpido mientras comenzaban las reparaciones.
La ofensiva también alcanzó instalaciones que abastecen de electricidad a Kiev y a regiones del centro del país. El Ministerio de Energía ucraniano advirtió sobre daños graves en sistemas vinculados al suministro eléctrico de la capital.
Kiev enfrenta cortes de luz, agua y calefacción
Los daños en el sistema energético agravaron una situación que ya era crítica para los habitantes de la capital. Con temperaturas cercanas a los cero grados, los ataques dejaron a distintos sectores de Kiev con interrupciones en el suministro eléctrico, de agua y de calefacción.
La ofensiva golpeó además subestaciones eléctricas en otras cinco regiones. Zelenski advirtió que la población enfrenta dificultades para acceder a servicios básicos y reclamó mayor respaldo internacional para reforzar las defensas aéreas ucranianas.
El impacto sobre la infraestructura energética vuelve a poner en primer plano las consecuencias de una estrategia militar que afecta directamente las condiciones de vida de la población civil. La llegada del invierno en Ucrania aumenta la vulnerabilidad de millones de personas que dependen de esos servicios para calefaccionar sus hogares y mantener el funcionamiento de hospitales, escuelas y otros espacios esenciales.
En distintos barrios de Kiev, los residentes comenzaron a retirar escombros y revisar los daños en sus viviendas y vehículos. Una mujer entrevistada por Reuters, cuya casa había sido afectada por una explosión, resumió la situación con una frase: lo importante era haber sobrevivido, mientras que las pérdidas materiales podrían recuperarse más adelante.
Moscú justificó los bombardeos como ataques contra objetivos militares
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que la operación estuvo dirigida contra instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano y objetivos de infraestructura energética y de transporte. Entre los blancos mencionados por Moscú estuvieron el Puente Norte y una planta industrial que, según su versión, participa en la producción de misiles de crucero.
Sin embargo, la ofensiva también provocó daños en edificios residenciales y comerciales. Las autoridades ucranianas denunciaron que los ataques alcanzaron instalaciones esenciales para el abastecimiento de la población.
La ofensiva se inscribe en una campaña rusa que en las últimas semanas intensificó los ataques contra el sistema energético y las conexiones de transporte de Ucrania. La infraestructura civil vuelve a quedar en el centro de una guerra que lleva más de cuatro años y cuyo costo humano continúa creciendo.
Los ataques llegan antes de una nueva ronda de negociaciones
El bombardeo se produjo apenas tres días antes de una nueva ronda de conversaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, prevista para el 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Se trataría de un nuevo intento de avanzar hacia un acuerdo que permita detener la guerra, aunque las diferencias sobre el territorio y las garantías de seguridad siguen sin resolverse.
Rusia enviará una delegación integrada por funcionarios diplomáticos y militares, mientras que Ucrania también prepara a sus representantes para participar de las conversaciones. Las negociaciones estarán mediadas por Washington y se desarrollarán en un contexto de fuertes enfrentamientos sobre el terreno.
Zelenski cuestionó que Moscú llegue a las negociaciones con una nueva ofensiva de esta magnitud y volvió a reclamar que Estados Unidos y sus aliados mantengan el respaldo militar y las sanciones contra el Gobierno de Vladimir Putin.
Por su parte, Rusia sostiene que sus operaciones responden a objetivos militares y que no detendrá la guerra hasta alcanzar un acuerdo integral. Hasta ahora, los intentos diplomáticos no consiguieron resolver los principales desacuerdos entre las partes.
La nueva ofensiva vuelve a mostrar la distancia entre los anuncios de negociación y la realidad en el territorio: mientras las potencias discuten las condiciones de un eventual acuerdo, la población ucraniana continúa expuesta a los bombardeos y a la destrucción de servicios indispensables para atravesar el invierno.
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