Tras la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil, Javier Milei evitó reconocer públicamente el triunfo de Lula da Silva. Incluso presidentes de derecha, como José Antonio Kast y Keiko Fujimori, felicitaron al mandatario brasileño. La Casa Rosada mantuvo el silencio y la elección ni siquiera se discutió en la reunión de Gabinete.
Javier Milei reunió este lunes a sus ministros en la Casa Rosada, pero evitó pronunciarse sobre el resultado de las elecciones en Brasil. Mientras una ola de felicitaciones internacionales reconocía la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, el Presidente argentino seguía sin enviar un mensaje público al mandatario reelecto, a quien había atacado durante la campaña y frente a quien había respaldado abiertamente a su rival, Flávio Bolsonaro.
El silencio contrastó con la reacción de otros gobiernos de la región, incluso de aquellos ideológicamente cercanos a Milei. Argentina es el único país sudamericano cuyo presidente no ha felicitado públicamente a Lula. Tampoco lo ha hecho la Cancillería argentina.
Hasta los presidentes de derecha felicitaron a Lula
Entre los mandatarios que reconocieron el resultado estuvieron el chileno José Antonio Kast, la peruana Keiko Fujimori, el paraguayo Santiago Peña, el boliviano Rodrigo Paz y el ecuatoriano Daniel Noboa. Todos destacaron la importancia de mantener la cooperación con Brasil, más allá de las diferencias políticas.
También se pronunciaron dirigentes de otros continentes. El presidente francés Emmanuel Macron felicitó a Lula y llamó a fortalecer la relación entre ambos países; el español Pedro Sánchez celebró su victoria; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que el resultado representaba un triunfo de la democracia y el multilateralismo. China, Rusia, India y Canadá también enviaron mensajes.
En la Argentina, Mauricio Macri y el PRO también felicitaron a Lula. El expresidente le deseó prosperidad y crecimiento para Brasil y la región, mientras que su partido reivindicó la relación estratégica entre ambos países. El gesto marcó una diferencia con la posición de Milei y expuso matices dentro de los espacios políticos aliados.
Silencio oficial y una apuesta política que salió mal
La ausencia de un saludo contrasta con la reacción de Milei después de la primera vuelta electoral brasileña, cuando celebró el resultado favorable a Flávio Bolsonaro y lo presentó como un avance de la derecha regional. En esta ocasión, tras la derrota de su aliado, el mandatario no publicó una felicitación ni ordenó emitir un comunicado diplomático.
Durante la reunión de Gabinete tampoco se abordó el resultado electoral, según las crónicas periodísticas. En cambio, Milei salió al balcón de la Casa Rosada junto a funcionarios y realizó el gesto viral conocido como six seven frente a un grupo de estudiantes que lo saludaba.
El episodio deja planteado un problema que va más allá de la afinidad ideológica entre presidentes: Brasil es uno de los principales socios comerciales de la Argentina y un actor central del Mercosur. La relación bilateral requiere canales diplomáticos y coordinación institucional, incluso cuando existen diferencias políticas profundas.
Mientras otros gobiernos reconocieron el resultado y buscaron preservar los vínculos con Brasil, Milei mantuvo el silencio después de haber intervenido abiertamente en la campaña a favor del candidato derrotado. La pregunta es cuánto puede afectar esa estrategia a la relación entre los dos países.




