Foto: Página/12 (Sociedad)
- El Consejo Profesional de Química de PBA pidió información a municipios bonaerenses sobre controles de arsénico en el agua.
- Guaminí lidera los registros con 295 µg/L, casi 30 veces el límite de 10 µg/L del Código Alimentario Argentino.
- En el AMBA, Vicente López registró 117 µg/L y Ezeiza, 96 µg/L, según el Mapa de Arsénico del ITBA 2025.
- La Corte Suprema dejó firme un fallo que obliga a ABSA a garantizar agua potable en Bragado.
El Consejo Profesional de Química de la provincia de Buenos Aires solicitó información a distintos municipios bonaerenses sobre los controles del agua potable, luego de que el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) publicara la actualización 2025 de su Mapa de Arsénico con valores que en varios distritos superan ampliamente los límites establecidos por la normativa vigente.
Los registros más elevados del interior bonaerense corresponden a Guaminí, con 295 µg/L; 9 de Julio, con valores de entre 72 y 165 µg/L; San Vicente, con 163 µg/L; y el Partido de la Costa, con 147 µg/L. También se detectaron concentraciones preocupantes en Monte (146 µg/L), Mercedes (105 µg/L) y Chivilcoy (hasta 94 µg/L). En el Área Metropolitana de Buenos Aires, el mapa identificó 117 µg/L en Vicente López, 96 µg/L en Ezeiza, 67 µg/L en General Rodríguez y 56 µg/L en Almirante Brown.
El Código Alimentario Argentino establece un máximo general de 10 µg/L de arsénico en el agua potable, aunque contempla excepciones de hasta 50 µg/L bajo determinadas condiciones. La Organización Mundial de la Salud fija un valor guía provisional de 10 µg/L. Los valores relevados por el ITBA en los municipios mencionados superan ese umbral en proporciones que van de cinco a casi treinta veces.
En las notas remitidas a los municipios, el Consejo Profesional de Química solicitó conocer la frecuencia de los monitoreos, los resultados de los últimos análisis, las fuentes de agua con mayores concentraciones y las acciones preventivas o correctivas previstas. También pidió información sobre los programas de vigilancia existentes y las recomendaciones que se brindaron a la población.
El organismo advirtió que “la presencia natural de arsénico en determinadas fuentes de agua es una problemática conocida y extendida, pero ello no puede traducirse en la ausencia de controles ni en la falta de información para las comunidades potencialmente expuestas”.
En ese marco, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme un fallo que obliga a ABSA a realizar las obras necesarias para garantizar la calidad y potabilidad del agua en Bragado, ciudad donde durante años se denunciaron concentraciones elevadas de arsénico en el agua de red.




