El Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar los restos de cuatro mujeres y cuatro hombres hallados en las inmediaciones del excentro clandestino de detención de Córdoba. El anuncio estuvo atravesado por la emoción de las familias, que después de cinco décadas pudieron conocer el destino de sus seres queridos. Con estas identificaciones, ya son 38 las personas reconocidas en el marco de las excavaciones en el predio.
La confirmación se realizó este viernes en los Tribunales Federales de Córdoba, con la participación del juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja, integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), especialistas y familiares de las víctimas.
Los restos habían sido recuperados durante las excavaciones realizadas en 2025 en el sector conocido como Loma del Torito, dentro de los terrenos militares de La Calera, donde funcionó La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio de la última dictadura cívico-militar.
Quiénes son las ocho personas identificadas
Las víctimas fueron secuestradas durante 1976. Entre ellas había trabajadores, estudiantes, docentes y militantes políticos y sindicales. Detrás de cada nombre hay una historia interrumpida por el terrorismo de Estado y una familia que sostuvo durante décadas la búsqueda de respuestas.
- – Néstor Albino Acosta, de 21 años, era trabajador ferroviario de la línea Mitre y estudiaba Arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba. Fue secuestrado de su casa, en barrio Talleres Sud, el 16 de junio de 1976.
- – Pascual Delfín Ludueña, de 29 años, trabajaba en Fiat Concord y era delegado sindical. Fue secuestrado el 24 de marzo de 1976, el mismo día del golpe de Estado.
- – Claudio Norberto Nardini, de 34 años, trabajaba en Sancor y desarrollaba actividad gremial. Fue secuestrado en abril de 1976.
- – Cecilia Alicia Pessina de Ávila era psicóloga, profesora de piano y perito mercantil. Había nacido en Río Tercero y fue secuestrada el 14 de agosto de 1976, frente a su hija.
- – Mónica Protti de Guillén era maestra y estudiaba Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba. Militaba en el Partido Comunista y fue secuestrada en septiembre de 1976.
- – Mercedes del Valle Ramírez, de 21 años, cursaba el secundario y trabajaba en un comercio de venta de lanas. Fue secuestrada de su casa en julio de 1976.
- – María Luisa Salto era estudiante de Medicina.
- – Juan Carlos Soulier, conocido como “el Negro”, también fue identificado a partir de los restos recuperados en el predio.
“Después de 50 años, Néstor está aquí”
Durante la conferencia, los familiares compartieron testimonios atravesados por el dolor, pero también por el alivio de haber podido confirmar lo que durante años permaneció bajo la incertidumbre.
La hermana de Néstor Acosta afirmó que, después de medio siglo de búsqueda, su familia podía decir que él estaba presente y que ya no cargaba con la condición de desaparecido. También agradeció el trabajo de los organismos de derechos humanos, los equipos científicos y la Justicia.
La hermana de Cecilia Ávila contó que el hallazgo de restos de su hermana le permitió contar con una prueba concreta de su secuestro y asesinato. Dijo que la herida de la desaparición “cicatriza en cierto aspecto”, aunque aclaró que eso no significa olvidar, sino asumir el compromiso de transmitir la historia a las nuevas generaciones.
Sebastián Soulier, hijo de Juan Carlos, no pudo contener las lágrimas al hablar de la identificación de su padre. Recordó que su familia llevaba 50 años buscando y definió el hallazgo como un logro colectivo.
Los testimonios volvieron a poner en primer plano una dimensión central de la desaparición forzada: la incertidumbre que atraviesa a las familias durante décadas, sin poder conocer el destino de sus seres queridos ni despedirlos.
El trabajo científico detrás de las identificaciones
Los hallazgos fueron posibles gracias a las excavaciones arqueológicas y al análisis de restos óseos recuperados en Loma del Torito. El EAAF trabajó junto con el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba y otros especialistas para reconstruir las identidades mediante estudios antropológicos y cotejos genéticos.
Las tareas comenzaron en 2025 y permitieron primero identificar a 12 personas, seguidas por otras 17. A esos resultados se sumaron nuevas identificaciones durante 2026, hasta alcanzar las 38 personas reconocidas. Los trabajos continúan y podrían aportar información sobre otras víctimas cuyos restos permanecen sin identificar.
La Justicia y los organismos de derechos humanos reiteraron la importancia de que familiares de personas desaparecidas aporten muestras genéticas para facilitar los cotejos. La colaboración puede resultar decisiva para avanzar en los casos que siguen abiertos.
Memoria, verdad y justicia: una búsqueda que continúa
La Perla funcionó entre 1976 y 1978 como uno de los principales centros clandestinos de la represión ilegal en Córdoba. Se estima que entre 2.200 y 2.500 personas pasaron por sus instalaciones, muchas de las cuales continúan desaparecidas.
La identificación de estas ocho víctimas no borra el crimen ni repara por completo el daño causado, pero permite recuperar sus nombres, reconstruir sus historias y darles a sus familias una respuesta largamente esperada.
A medio siglo de los secuestros, el hallazgo también recuerda que la búsqueda de los desaparecidos sigue vigente. Cada identificación aporta evidencia para reconstruir los crímenes de la dictadura y reafirma la importancia de sostener las investigaciones, preservar la memoria y transmitir lo ocurrido a las nuevas generaciones.




